Por qué NO conviene que los bonus sean más formaciones (cursos, mini-cursos...)

  1. Saturan mentalmente

    Tu alumna ideal ya viene abrumada, con la cabeza llena y poca energía emocional. Si percibe que además del contenido principal tendrá más módulos, más vídeos, más teoría, puede sentir que “no va a poder con todo” y eso reduce la conversión o hace que se bloquee durante el proceso.

  2. Diluyen el foco de tu promesa principal

    Si los bonus parecen minicursos o programas en sí mismos, la mente se dispersa: ¿qué hago primero?, ¿qué es lo importante?, ¿por qué no me han incluido esto como parte central? Cuanto más clara y compacta sea la transformación principal, mejor se percibe el valor.

  3. Generan ruido en lugar de aumentar el deseo

    El bonus tiene que funcionar como un regalo valioso, práctico y accionable. Algo que resuelve un “mini problema” concreto o acelera un resultado, no que lo complique. Lo ideal es que el bonus diga: "¡Ah, qué bien! Esto me va a venir genial justo para esto que me cuesta."

  4. Se perciben como “más trabajo”, no como un extra útil

    A ojos del avatar, una formación extra no es un premio sino una carga. En cambio, si el bonus es una herramienta práctica, un recurso descargable, una experiencia distinta o algo que le ahorra tiempo o sufrimiento, sí se valora como un regalo.


Qué deben ser los bonus en su lugar

  • Herramientas prácticas (checklists, ejercicios, audios)
  • Masterclass de 1 hora máximo.
  • Apoyos emocionales (meditaciones, rituales, visualizaciones). Cosas que se puedan consumir “de una” o integrar con facilidad. Los puedes presentar como "biblioteca de meditaciones", por ejemplo.
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